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martes, julio 23, 2013

Totally...

Estreno una camisa que había estado en mi clóset por varias semanas, termina completamente empapada y quizá estirada de abajo. Mi cabello tiene ese largo preciso en el cual, estando mojado, cae directo sobre mis ojos. Mi nariz está helada, no siento mis dedos y presiento que tendrán que amputarme ambos pies, el viento no ayuda para nada y trae consigo una brisa que llega a colarse directo por mi espalda convirtiendo mi piel en algo parecido a una calle empedrada. Mis dientes empiezan a temblar, lo cual no es nada agradable después de una visita al ortodoncista que acaba de apretar tus dientes un poco más.Y claro, lo mojado de mis agujetas hace que se desaten una y otra y otra vez, pero no puedo atarlas pues eso implica agacharse y sentir lo mojado de mi camisa en mi espalda. Estoy temblando... tengo mucho frío y la hebilla de mi pantalón se siente igual a un cubito de hielo debajo de mi ombligo.


Sólo puedo voltear y verla... tan tranquila...
De pronto se dirige a mí y con un brillo encantador me dice: "El mejor cumpleaños de todos".

Mi boca deja de temblar para convertirse en una sonrisa. Ya no hace frío. Simplemente dejo de sentirme un desastre y me siento empapado en felicidad. Totally worth it.













"Sabes a cátsup salada"
Yo y mi maldita necedad de responder algo cuando no hay nada más que decir...


Nos preparamos para correr.

domingo, octubre 30, 2011

De esos días lindos.

¿Acaso no son re-lendos aquellos días que estás tan pendejísimo (o si le quieres llamar enamorado... no importa el sinónimo) que te pasan cosas bien culeras y tu le sigues sonriendo al mundo y bendiciendo sus hogares y corazones?

Pues figúrense que tuve un día bien pesadito, comenzando desde un lindo examen sorpresa del cual pude haber sido todo un master pero no quise leer la noche anterior. Y entonces después de irme de la chingada me pareció muy irónico y me ataqué a reír.

Más tarde en el salón de computación, cuando enciendo mi computadora no servía, así que no logré terminar mi dibujo en el CorelDraw, pero bueno, mi consuelo es que hasta mi computadora sabe que ando de nena sensible:



Así que no le di la menor importancia.

Después de clases el camino a casa que normalmente se me hace aburrido y monótono por razones desconocidas me pareció muy cagado y me reí un rato.


Pero bueno, tenía que ir con el ortodoncista y descubrir que mi estado de ánimo está fuertemente relacionado con el estado de mis dientes y estar de un humor muy delicado. 



Lo bueno es que, a pesar del boleto del camión que sumó el número mágico también tuve la suerte de soñar contigo. Éramos una feliz pareja vestida de cuadritos con tirantes que esperábamos el último tren a Londres.







A la mañana siguiente y desafortunadamente, comenzó un día normal.